Queratocono
Los primeros síntomas que acompañan a esta enfermedad son disminución de agudeza visual, cambios frecuentes en la graduación, gran distorsión de las imágenes e intolerancia a las lentes de contacto.
Cuando la patología ya está avanzada, puede ir acompañada también de fotofobia y de lagrimeo.
El queratocono es una patología que afecta a la córnea de forma progresiva, sufriendo un adelgazamiento de su espesor, derivando hacia delante en forma de cono. Esta forma anómala de la córnea genera astigmatismos irregulares que provocan una fuerte distorsión de las imágenes que se forman en la retina.
Se da normalmente de forma bilateral, aunque suele aparecer primero en un ojo. El avance del cono, por norma general, es bastante lento y, a medida que va progresando, va disminuyendo el espesor de la córnea y empeorando la calidad de la visión.
A día de hoy, se sabe que se da con mayor frecuencia en el sexo femenino y en la raza blanca. Igualmente se han observado mayor número de casos en pacientes miopes y en usuarios de lentes de contacto permeables.
Se ha podido constatar que en un porcentaje elevado aparece asociada a enfermedades como la dermatitis y retinosis pigmentaria y también a síndromes como el Síndrome de Down y el de Marfan. Los factores hereditarios también constituyen un factor de riesgo de esta enfermedad.
Las revisiones oftalmológicas nos permiten detectar y prevenir complicaciones derivadas de la misma. Las últimas técnicas quirúrgicas suponen un gran avance en la compensación visual de esta irregularidad corneal.
Tratamiento
Para el diagnóstico del queratocono en su fase inicial, cuando no está afectado el espesor corneal, se requiere el empleo de la TOPOGRAFÍA CORNEAL, que nos proporciona un mapa de superficie de la misma, permitiéndonos observar alteraciones en su curvatura. Esta tecnología, además nos permite hacer un seguimiento exhaustivo de la evolución de la patología.
El tratamiento de la misma en sus estadios iniciales, consiste en paliar los efectos que tiene sobre la visión, mediante el empleo de gafas o de lentes de contacto. A medida que el cono va avanzando, la visión que aportan las gafas no es suficiente, teniendo que recurrir a las lentes de contacto permeables al gas.
Una complicación que puede aparecer con la progresión del mismo, es un incremento en la sensibilidad corneal, que conlleva una intolerancia a las lentes de contacto. Es en este momento en el que hay que recurrir a las técnicas quirúrgicas.
Anillos Intraestomacales
Constituyen un gran avance en el tratamiento quirúrgico de esta patología, aportando una gran homogeneidad a la superficie corneal y, en consecuencia, una importante mejora en la visón. En la mayoría de los casos, además del implante de los anillos, suele ser necesario el uso de lentes de contacto para obtener una visión óptima. El 95% de los pacientes intervenidos refieren una gran recuperación visual al mes de la cirugía, siendo mejor aún en los casos en los que la intervención se ha realizado en estadios iniciales de la patología.
Son intervenciones reversibles, permiten sustituir los anillos por otros si el cono sigue avanzando.
En un 10% de los casos, cuando están muy avanzados y hay una importante disminución del espesor corneal, hay que recurrir al transplante de córnea, ya que la integridad corneal estaría comprometida y existiría riesgo de perforación.
Los anillos intraestomales han supuesto toda una revolución en la cirugía del queratocono como alternativa al transplante de córnea.
Los anillos intraestomales se emplean como tratamiento en los casos de queratocono, aportando una gran mejora en la calidad visual. Aunque se puede recurrir a ellos en cualquier estadio de la condición, el momento más adecuado es cuando comienza a haber síntomas de intolerancia a las lentes de contacto permeables al gas y antes de tener que recurrir, como última solución, al transplante de córnea.
Actúan “tensando” la córnea; eliminando la deformación corneal. Las intervenciones se realizan con anestesia local en un tiempo aproximado de 20 minutos por ojo. Son totalmente indoloras; los mecanismos de sujeción del ojo pueden provocar cierta sensación de presión durante las mismas. En unos pocos días ya se puede apreciar la recuperación visual , aunque hasta los tres meses no se puede considerar estabilizada. Suele ser necesario el posterior uso de lentes de contacto para la total compensación de la graduación.
La introducción en el mercado del INTRALASE ha supuesto un gran avance en la técnica quirúrgica del queratocono, simplificando el proceso y eliminando la necesidad de puntos de sutura. Con este láser se realiza el canal en el que irán colocados los anillos. El software que incorpora permite controlar en todo momento el grosor y el diámetro del conducto, así como la profundidad a la que se realiza.
Esta técnica tiene un porcentaje de éxito del 95%. Con la ventaja añadida de que, en caso de ser necesario, los anillos se pueden retirar a sustituir por otros. Si llegado el caso, fuese necesario realizar el transplante, los anillos pueden facilitar la cirugía.